-Te amo desde el instante en que te sentaste a mi lado. Y ella, adornada de una sonrisa subyugadora, me dijo: +¿Y antes no? -¿Antes? –respondí sorprendido- ¿Cuándo, si no te conocía? +¿Estás seguro? –repuso con aire misterioso- ¿Acaso no me soñaste antes de ayer, y la semana pasada y la anterior y doce mil noches atrás? ¿Acaso no has estado soñando conmigo durante todos los días de tu vida? ¿O tal vez me he equivocado de hombre? -No –repuso por mí una voz convencida y convincente- Soy yo, soy yo... Te conozco desde los presentimientos del amanecer, que están en las proximidades de la eternidad.
"Y entonces nos amamos hasta la extenuación, que es el punto exacto en el que los enamorados se detienen para reponer el aliento."

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