domingo, 15 de mayo de 2011

-Del amor al odio hay un paso

Supongo que no elegimos nuestros sentimientos… no elegimos a quien querer ni a quien no, así como tampoco a quien nos quiere ni quien nos deja de querer .Ni llorar cuando te hacen daño ni sonreír en momentos en los que preferirías gritar. Hay muchas cosas que no elegimos, pero sí podemos decidir , y yo ahora mismo de entre todas las cartas decido quedarme la que ponga que QUE VAMOS A ESTAR JUNTOS DE POR VIDA, QUE VOY A COMPARTIR TODOS LOS INSTANTES CONTIGO, JUNTO A TI, A TU LADO...
Y es que tiemblo cada vez que te veo girar la esquina, que me derrito cada vez que te me acercas, y puede que me encante estar a unos centímetros de tu boca...

domingo, 1 de mayo de 2011

the end

-Tengo miedo
+¿A qué? Si estamos juntos y todo es perfecto
-Todo es bonito, perfecto, maravilloso como un cuento sin final..
+Y entonces, ¿a qué se debe tu temor?
-A que todo esto que tenemos desaparezca

sábado, 30 de abril de 2011

Quisiste todo, perdiste tanto..

"Un mal sueño será que fue inventado todo con palabras. Si no hay fe ni primera vez, tardarás en levantar tu alma. El cielo se pregunta si tal vez, tal vez, llegarás a despejar la duda. Y yo me sigo preguntando, si tal vez, tal vez, algún día tú querrás mi ayuda. Y tus recuerdos van sonando a despedida. Vaciando tu escenario. Y es que después de todos estos años. Y después de tanto, tanto daño. Y después de haber perdido tu sonrisa. De embargar todo tu encanto en malas cosas, en mala vida... Un mal trago para beber de esos que te ahogan las entrañas. Ya no hay fe ni primera vez, tus deseos notarán su falta. Hay alguien que pregunta si tal vez, tal vez, tu mirada esconda la locura. Y tú te sigues preguntando, si tal vez, tal vez acabará algún día esta tortura. Y tus silencios van tocando a despedida. Sepultando tu escenario. Porque esas lágrimas son páginas en blanco, escribe ahora, que tienes tanto. Porque después de todos estos años y de tanta, tanta vida rota en tantos desengaños y en montones de mentiras ambientando tu diario quien te escuche lo diría quisiste todo, perdiste tanto"

-El deseo vence al miedo, atropella inconvenientes y allana dificultades

domingo, 24 de abril de 2011

Hay un hilo que ata cosas aparentemente lejanas

Fuera de mi ventana sólo veo coches veloces, motos alocadas, que dejan el tráfico atrás. He aprendido una pequeña verdad, el mundo te quiere rápido para que llegues a tiempo. Te quiere veloz para recordar sólo el sonido de tus pasos y es por eso que cuando te acuerdas que no vas a ningún lado aceleras.
 (El amor, en cambio, es cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado.) 

Co-razones

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además le he visto serio, ser él mismo, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírale cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que él puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...  Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que él se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy la primera que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras, y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también le veo. Que cuando él cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superiorQue conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que le he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y le he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos. Pero yo, muchas más que vosotros.